Lunes 20 de Noviembre de 2017

América Latina en la era de Trump

Por: Erika Gottlieb - 28-04-2017

La victoria del Brexit en Reino Unido y la de Donald Trump en Estados Unidos emergen de fuertes sentimientos de anti-globalización en dos de los países más ricos del mundo (Ballotage.cl, 2016; Ballotage.cl, 2016a). Este sentimiento de rechazo se sustenta circunstancialmente en el estancamiento económico que se ha podido apreciar en la última década en dos de las economías más grandes del mundo. Está claro que en los últimos años las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  (OCDE)  han pasado por un largo periodo de incertidumbre, con bajo crecimiento, baja productividad, salarios reales estancados, deflación, tipos de interés cercanos a cero y un sinfín de repercusiones negativas fruto de las políticas económicas que se han utilizado para combatir la última crisis financiera (Cepal, 01/ 2017).

Dentro de este nuevo contexto internacional, América Latina queda en suspenso. Si bien la era de Trump apenas comienza, y ha enviado algunas señales del norte que desea seguir, aún quedan muchas incógnitas respecto a cómo cambiará la relación de Estados Unidos con los países del Sur del Continente Americano. 

A lo largo de la historia de los países de América Latina, Estados Unidos ha jugado un papel importante en sus economías y rumbos políticos. EEUU es aun el principal socio comercial de América Latina, a pesar de que en los últimos años muy poco se ha hecho para mejorar o avanzar en estas relaciones. Del total del valor de las exportaciones de la región, el 46.6% tienen como destino al país del Norte (Boletín Estadístico #24, CEPAL, 01/2017).

Desde el atentado del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos ha volcado su interés principalmente a la lucha contra el terrorismo en el Oriente Medio, poniendo todos sus esfuerzos en mitigar dicha amenaza. Así, dejó a un lado la expansión de las relaciones comerciales con Latinoamérica. Lo que tocó la agenda de comercio con América Latina y Caribe en los últimos años fue básicamente el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) firmado el 5 de octubre del 2015 después de más de 6 años de negociación. El objetivo del TPP para Estados Unidos era reducir las barreras para las exportaciones norteamericanas hacia algunos países del Asia Pacífico y la costa oeste de América, además de ganar terreno en países que antes no podía entrar debido a los tratados bilaterales que muchos países de Sudamérica ya tenían entre sí. Aunque, obviamente, el principal interés norteamericano fue la cuenca asiática.

Una de las primeras acciones del Presidente Trump fue justamente retirar a Estados Unidos del TPP, además dejar en claro que muchos de los tratados de comercio que EEUU tiene vigentes con otros países del mundo serían revisados y renegociados. Todo esto sucede bajo la perspectiva de que hay que proteger al trabajador estadounidense y frenar la globalización. Estas primeras decisiones de Trump rompen con la política exterior que había estado llevando a cabo Washington hace ya varios años.

Todos los países Latinoamericanos que tienen tratados de libre comercio o acuerdos comerciales con Estados Unidos están a la espera de cuales serán los términos de las renegociaciones. Estos obviamente tendrán que tomar sus recaudos, favorecer otros socios comerciales y/o insistir en procesos de integración subregional.

La oportunidad de Beijing

China en los últimos años ha cambiado la dinámica del comercio internacional. En América Latina entró con fuerza y, frente al retroceso en las relaciones de Estados Unidos con el sur del continente, tiene más posibilidades de profundizar sus vínculos comerciales, influenciar a la región y obtener mayores beneficios en sus negociaciones.

Hoy, el gigante asiático es el tercer socio comercial de América Latina y ha ganado mucho terreno en los últimos años. Las importaciones, el 2015, representaban el 15.3% del total de importaciones de América Latina y el Caribe. El 2016 este porcentaje subió a 17%. En el campo de las exportaciones, si bien la Unión Europea es el segundo socio comercial de América Latina, China representó, el 2016, casi el 10% del total de las exportaciones del continente (CEPAL, op. cit.).

La relación de LA con China se ha vuelto progresivamente más relevante. En los últimos años el gigante asiático ha estado otorgando créditos a distintos países Latinoamericanos a cambio de contratos de exportación de materias primas con cantidades fijas y precios atractivos. Además, la presencia de empresas multinacionales Chinas en los distintos países de Sudamérica y el Caribe ha incrementado, sobre todo en recursos naturales y finanzas. Esta relación ha evolucionado de forma similar a aquella con Estados Unidos en la década de los noventas, cuando los países Latinoamericanos recurrían a Estados Unidos para obtener créditos de desarrollo a cambio de acceso a la industria extractiva.

China podría ser el principal beneficiario de un contexto internacional donde Estados Unidos parece empezar a concentrarse en des-globalizar su economía.

La lenta recuperación Latinoamericana

En la economía internacional, América Latina camina en un terreno pedregoso. Casi todos los países del continente se vieron afectados por una fuerte recesión desde el año 2015, y se esperaba que, a finales del 2016 o el año 2017 comenzase su recuperación. La posición de Estados Unidos frente a muchas políticas internacionales en pro del libre comercio internacional y de la globalización podría provocar que aquella esperanza se vea truncada.

Lo anterior es sin contar con la situación interna de países cuyo errático camino político presentan obstáculos adicionales para sus vecinos y EE.UU., como es el caso de Venezuela. El país está sumido en una severa crisis, que tiene su fuente en sobregastos del gobierno, recursos mal manejados, precios bajos del petróleo y corrupción. El 2017, el FMI proyecta que la economía de Venezuela caerá en un 6% y la inflación llegará a 1,660% (CNN, 2016). Mientras la población sufre de carencias alimentarias y médicas que han generado olas de emigración y roces fronterizos, en particular con Colombia.

La evolución o colapso de la economía venezolana deberá ser enfrentada por la administración norteamericana en un contexto de posicionamiento estratégico chino y ruso con Caracas, y desconfianza – bastante justificada - de vecinos sudamericanos.

Adicionalmente, luego de la histórica reanudación de relaciones ingeniada por Barack Obama, después de la muerte de Fidel Castro, Trump señaló que tendría una línea dura con Cuba. Las consecuencias de aquello podrían hacer retroceder las expectativas regionales de una suave transición en La Havana a un modelo económico y político más liberal.

Además de las repercusiones de las decisiones de Trump en el área de comercio internacional, debemos recordar una de las promesas más simbólicas y polémicas del Presidente durante su candidatura: la construcción del muro en la frontera con México y restricciones a la inmigración.

Trump prometió deportar hasta tres millones de inmigrantes indocumentados y ha atacado fuertemente a la población latinoamericana que vive y trabaja en los Estados Unidos. Muchos países de la región se han expresado en contra de estas nuevas políticas migratorias, calificándolas de racistas y perjudiciales. Además, Trump planea imponer un 35% de tasa fronteriza a empresas mexicanas, lo que sería nefasto para ambos países, aunque particularmente doloroso para México que envía cerca del 70% de las exportaciones a EE.UU.

También es incierta la política de Estados Unidos respecto a la ¨lucha contra el tráfico de drogas¨. Pareciera que Trump está dispuesto a volver a la vieja política de ¨guerra¨ en contra del narcotráfico que fue impulsada por Washington en la década de los ochentas y noventas – alejándose de la cooperación y posible legalización –. Esto supone una posible intromisión de Estados Unidos en los países latinoamericanos reconocidos como ¨exportadores de droga¨, pudiendo generar desestabilización e incrementar la violencia.

Cabe resaltar que en febrero del 2017, Bolivia lanzó una modificación a su Ley de plantaciones de coca (materia prima para la elaboración de cocaína) donde aprobó el incremento de las plantaciones de hoja de coca en el territorio boliviano en 10.000 hectáreas. Esta índole de decisiones internas pueden tomar los países sudamericanos deben ser cuidadosamente analizadas, tomando en cuenta que Trump, al parecer, estaría dispuesto a controlar agresivamente la oferta y producción.

En el ámbito de la salud internacional Estados Unidos ha sido, en el último siglo, el país que más ha donado dinero a programas de salud global a través de sus ONGs. Sólo para el 2017, la anterior administración tenía un presupuesto de más de $US 10 billones para ser destinados a planes de ayuda en pro de mejorar, investigar y curar las enfermedades que más afectan a los países en vías de desarrollo. El presidente Trump en su cuarto día de ejercicio pasó una orden ejecutiva para prohibir destinar fondos federales a organizaciones no gubernamentales y a agencias que provean, promuevan o brinden servicios vinculados al aborto. Esta situación es preocupante porque muchas de las ONGs más grandes del mundo[4] , como Marie Stopes International y International Planned Parenthood Federetion, además de especializarse en planificación familiar a través del aborto, se dedican a ayudar y destinar fondos a enfermedades como Zika, Ebola, Malaria y Tuberculosis.

Trump prometió muchas cosas mientras se candidateaba, y nos demostró que puede cumplir con algunas de las promesas en muy poco tiempo, como es el caso con el retiro de TTP e inicio de una nueva política migratoria. Queda esperar si llevara a cabo todas las temidas acciones orientadas a proteger el mercado norteamericano, sus empresas y cortar vínculos con el exterior.

Mientras Trump hace a “América grande otra vez”, aislándose, su vacío será gustosamente aprovechado por países como China. Su potencial proteccionismo generará esfuerzos regionales y subregionales encaminados a reformar y continuar la globalización, ya sin Estados Unidos. Qué configuraciones sucedan, eso queda por verse.

Bibliografía

Boletín Estadístico #24, Comercio Exterior de Bienes en América Latina y el Caribe Segundo Trimestre de 2016. División de Comercio Internacional e Integración CEPAL.

Crisis y debates sobre globalización en Europa y los Estados Unidos, Implicaciones para América Latina, CEPAL, Enero 2017.

United States Trade Developments 2014-2015, United Nation Economic Commision for Latin America and the Caribbean, December 2015.

Trump, DJ. Presidential Memorandum Regarding the Mexico City Policy. The White House, Office of the Press Secretary. , Jan 23, 2017 ((accessed Jan 28, 2017).)



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