Martes 17 de Octubre de 2017

El sorprendente auge de la energía solar en Chile

Por: Gabriel Henríquez - 29-06-2017

En generación de energía renovable las tecnologías han avanzado a paso firme en la reducción de costos, pudiendo vislumbrar en un futuro no muy lejano en que las matrices energéticas se estructuren predominantemente mediante generación limpia. Según la Agencia de Energía Internacional (AEI), los costos de producir energía desde fuentes renovables como solar y eólica han caído cerca de dos tercios desde el 2010 al 2015. Acercándose a los niveles de eficiencia de combustibles fósiles y reactores nucleares (The Conversation, 2015).

Los países en desarrollo tienen una ventaja particular al realizar el tránsito a energías más limpias. En los países desarrollados, la distribución energética ya está a la par de la demanda industrial y de hogares y es, por tanto, relativamente plana. Las nuevas energías deben competir con multimillonarias plantas de carbón y gas, incrementando ostensiblemente los costos. Por el contrario, en países que están agregando nueva capacidad energética, aquellos en desarrollo, la energía renovable puede enfrentar cualquier tipo de energía disponible prácticamente sin subsidios. (Bloomberg, 2016)

Latinoamérica, según el Climatescope de Bloomberg, está a la vanguardia de los países en desarrollo, mediante diversas políticas pro-energías renovables y subastas agresivas en precios. Hacia principios del 2016, de los 366GW instalados en la región, 12% provenía de proyectos eléctricos de biomasa, eólica, pequeñas hidroeléctricas, solares o geotérmicos. Las inversiones están alcanzando nuevos récords mientras los proveedores de servicios y fabricantes de equipamiento adquieren mayor especialización en energías verdes.

El panorama en la región, sin embargo, ha variado de acuerdo a diversos factores internos. En Brasil la crisis política y económica ha impactado negativamente en las inversiones del sector de energías renovables. Mientras que en Chile las inversiones se han disparado desde US$1.3bn en 2014 a US$3.2bn en 2015, con precios a la baja, aunque con problemas de congestión de la red eléctrica – siendo clave la inversión en líneas de transmisión. Uruguay, es el tercer país donde las energías renovables se han desarrollado con fuerza, sin embargo, el mercado está en cierto modo saturado.

Si bien la retirada de Donald Trump del Acuerdo de París significó un golpe a las expectativas de ambientalistas y gobiernos comprometidos con objetivos climáticos, esto no debería significar mayores impedimentos a la reducción global de emisiones e introducción de energías limpias. En Estados Unidos, empresarios y autoridades locales han sostenido su respaldo al acuerdo y a hacer lo posible para cumplir las medidas a pesar de la decisión del gobierno federal.

China, el segundo gran emisor mundial de CO2, está firmemente comprometido con el Acuerdo, además de liderar en la inversión en tecnologías limpias. Se espera que el gigante asiático destine US$361 billones hacia el 2020 para generación renovable, planeando crear 13 millones de trabajos en la industria. En energía solar se espera que aumente su capacidad cinco veces en cinco años, llegando a 1,000 plantas solares de gran envergadura (The Guardian, 2017).

Tecnología y geografía

Como sucede con las grandes innovaciones, la primera traba es el costo y las tecnologías disponibles para su implementación. Por este motivo, la velocidad de los avances tecnológicos ha permitido una rápida integración de la energía solar a las matrices eléctricas en países con ventajas de generación. Si bien el costo de producir un nivel base de energía solar en 2010 eran US$500 por MWH, ya en 2015 el costo se redujo a US$200 por MWH, logrando perfilarse competitivamente frente a fuentes convencionales cuyo costo medio alcanzó US$100 por MWH ese mismo año.

Otro punto relevante son las condiciones geográficas que afectan los esfuerzos público-privados al respecto. En efecto, junto a la diferencia en inversiones, combustibles, mantención y desarme de equipos; la geografía afecta al costo de producción dramáticamente. Por ejemplo, en Europa en 2016, el costo de las instalaciones fotovoltaicas en techumbres puede oscilar entre US$311.77 MWH en la nublada Bélgica a US$166.7 en la soleada costa mediterránea.

Una mezcla de altos subsidios y condiciones geográficas adversas hacen que la adopción de tecnologías verdes en ciertos países desarrollados sea una verdadera cruzada anti calentamiento global.

El desierto chileno y el futuro solar

Dado lo anterior, el desarrollo de la energía solar en Chile ha sido rápido y ha sobrepasado inversiones en otros países de la región. En 2014, Chile tenía una capacidad instalada de cerca de 500 MW, seguido de lejos por Perú, con 100 MW, y México, con menos de 50 MW. El 2015 Chile terminó con 750MW instalados.

Y es que las bondades del Desierto de Atacama sin duda otorgan una gran ventaja por sobre las condiciones geográficas en otros países. Esto no sin la promoción y ciertos estímulos estatales como incentivos tributarios al uso de paneles solares para el calentamiento de agua en ciertas edificaciones, por ejemplo.

Tempranamente, en 2008, cuando no se vislumbraba desarrollo del sector, se estableció una ley de cuotas que introdujo un mínimo de energías renovables que integrarían el sistema de generación eléctrica, con un mandato hacia el 2025 de que un 20% de la generación fuese energía limpia. Con un 18% logrado en 2015, es fácil pensar que en 2025 la meta será sobrepasada con creces.

En septiembre del 2014, Chile creó un sistema de subastas específico para energías renovables (Climate Scope, 2016). En el sistema, los generadores se comprometen a abastecer de energía durante un cierto periodo de tiempo. Hacia fines del 2015, dos subastas habían tenido lugar, con resultados destacados. Éxito que se vería consagrado en agosto del 2016 con la mayor subasta de contratos de provisión energética del país, donde los precios cayeron en promedio en un 40% desde las subastas del 2015. Esto pues los productores de energía renovable lideraron la instancia, dejando atrás a los viejos conocidos dedicados a producción de energía tradicional como Colbún y AES Gener.

El mismo año las inversiones en renovables ayudaron a la industria a hacer frente a la contracción del segundo semestre de la economía, que alcanzó un 0,4%. A pesar del magro estado de la economía chilena, las inversiones en maquinarias y equipamiento han aumentado en un 9,7%, según analistas, en razón del boom de inversiones en energía en el norte del país. En conjunto, tanto las inversiones relacionadas a producción de energía solar y precios de generación más bajos podrían aumentar en un 2,5% el potencial de crecimiento del PIB del país (Bloomberg, 2016). Los proyectos de energía renovable que ganaron contratos de suministro significarán inversiones por sobre US$ 5.000 millones.

Precios récord

Según el ex Ministro de Energía, Máximo Pacheco, el precio de la energía pagado por los consumidores debería disminuir en un 20% a 25% de aquí al 2021 (T13, 2016). Es una apuesta a mediano plazo, que combina virtuosamente la producción energética con bajas emisiones de CO2 y mejores precios para los consumidores.

En 2016, se batió el precio récord establecido en Dubai, donde en mayo de ese año se había alcanzado un precio de generación de US$29.9MWH. En Chile, la empresa española de energía solar Solarpac Corp. Tecnológica, ganó un contrato para vender energía de una planta solar de 120 megawatt a sólo US$29.1 MWH.

Lo anterior no es sorpresa. En octubre del 2015, en la segunda subasta de contratos, tres parques solares ya habían ofrecido precios de energía a distribuidores de US$65 a US$68 MW hora, mientras la energía de carbón ofreció un US$85 MW h. Dos plantas de energía eólica ofrecieron US$79 MW hora. Así, las fuentes convencionales pierden rápidamente competitividad ante costos decrecientes en generación renovable. En tal contexto, naturalmente los contratos fueron otorgados a proveedores de energías renovables.

Hace siete años la situación era, sin embargo, drásticamente distinta. En 2008, no hubo ofertas de proveedores de energía renovable y los distribuidores pagaron uno de los precios más altos de las Américas, a US$104.3 MW hora. En un mercado altamente concentrado, dominado durante décadas por un puñado de compañías, es un enorme avance que 31 compañías ofertasen en 2015 (Energy and mines, 2016)

Fuente: Bloomberg New Energy Finance, 2016

El incremento en la capacidad energética relacionada a renovables ha creado la oportunidad de expandir la red eléctrica, permitiendo incluso que se exporte electricidad a países vecinos como Argentina.

Financiamiento mixto

El apoyo a las energías renovables ha provenido también de fuentes multilaterales, además del estímulo estatal y la agencia privada. El Banco Interamericano de Desarrollo, a través de la Corporación Interamericana de Inversiones (IIC, en inglés), financió un préstamo de US$19.7 millones para la construcción de la planta Los Loros, propiedad de la compañía francesa Solairedirect S.A.S. Además, el IIC ha movilizado capital adicional desde el Canada Climate Fund para el Sector Privado en las Américas y el China Co-financing Fund, ambos administrados por el IIC, con valor de US$18 millones y US$7 millones, respectivamente. Proparco, la Agencia de Desarrollo Francesa, ha contribuido con un préstamo de US$19.7 millones (IDB, 2016).  

Los Loros, ubicado en Tierra Amarilla, tiene una capacidad de 54 MW  para ser vendida completamente en el mercado spot del Sistema Interconectado Central. El proyecto contribuye a diversificar la matriz energética del país, de paso evitando la emisión de cerca de 74.,800 toneladas de gases invernadero.

Un futuro brillante

Para la próxima subasta, que tendrá lugar en octubre de este año, la compañía española Solarpack Corp espera que los precios sigan bajando en base a la amplia competencia y de los fundamentos que se han mantenido invariables desde el 2016. Desde que la compañía ganó contratos en agosto para vender por US$29.1 MWH, los precios de los paneles solares han continuado disminuyendo, y la tecnología se ha hecho más eficiente. En Abu Dabi, se fijó un nuevo récord al transar US$24.2 MWH. (Bloomberg, 2017).

La provisión de energía a bajo costo en Chile depende de que el costo de los componentes siga disminuyendo, de que el gobierno efectivamente construya dos líneas de transmisión planeadas, desde el norte al centro del país, descongestionando la red en existencia (Bloomberg, 2017).

Uno de estos proyectos, la línea Cardones-Polpaico (de 753 kilómetros) enfrenta un retraso de tres meses. La Asociación Chilena de Energía renovable estima que el atraso podría llegar a un año, mientras el actual Ministro de Energía ha indicado que terminar la línea a tiempo será “un desafío”. Un aspecto considerable para los generadores que han puesto confianza en un sistema robusto de transmisión que respalde sus inversiones y expectativas. Mientras tanto la interconexión entre el Sistema Interconectado Central (SIG) y el Sistema Interconectado Norte Grande (SING) está prácticamente concluida, contribución fundamental a mejorar la oferta y seguridad energética, además de reducir precios de electricidad.

Con todo, el éxito de la energía solar en Chile sintetiza una arriesgada apuesta gubernamental en un contexto de presión para aumentar la generación eléctrica por medios no renovables o hidroeléctricos. Basta recordar la polémica que generó la aprobación de Hidroaysén, y la campaña del terror respecto a que no había suficiente generación en Chile y su construcción era imperativa. Hoy, el 58% de la generación teórica de Hidroaysén está suplida por fuentes solares y eólicas (El Mercurio, 2017) En retrospectiva, la decisión del gobierno entrante de Bachelet de cancelar la mega-planta en junio del 2014 se percibe como audaz y acertada.

Más aún, la industria solar en Chile se ha expandido en momentos cuando la economía se ha visto ralentizada y enrarecida por un pesimista clima empresarial. Se espera también que la industria energética renovable apoye la recuperación en los próximos años, en razón de los avances tecnológicos de la industria, la consolidación de grandes inversiones y bajos precios para consumidores.

Para concluir, una proyección impresionante. Según el Bloomberg New Energy Finance, hacia el 2025, la energía solar sería más barata en promedio que el carbón a nivel mundial.

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