Domingo 20 de Agosto de 2017

La encrucijada presidencial

Por: Gabriel Henríquez - 28-07-2017

Actualmente posicionado con cerca de un 40% de intención de voto (según Cadem y su cálculo de votante probable [1], El Mercurio, 2017) Sebastián Piñera podría conquistar la segunda vuelta de lograr absorber apoyo desde la Democracia Cristiana y candidatos concurrentes del sector, como Juan Antonio Kast. Piñera sólo puede caer si comete errores o sus colaboradores de derecha más dura terminan afectando su intención de atraer al centro. De todos modos, hoy el ex Presidente corre contra sí mismo.

Mientras tanto, Alejandro Guillier está en camino, recién, a alzarse como candidato independiente apoyado por el PS-PPD-PC-PR, con un 21% de preferencias. Guillier está programáticamente atrasado en relación a Piñera – pues este último ha presentado equipos y varios documentos de trabajo hace un buen tiempo. El deseo del simpatizante radical (PR) de ser independiente a los partidos políticos choca con la natural costumbre de los partidos de utilizar sus maquinarias para correr las campañas y proveer de contenido a sus candidatos. Guillier podría dar un impulso enorme a la campaña de absorber ideas del ex Presidente Lagos, lo que requeriría sentar al PC y al equipo de Lagos, así como abrir espacios en el comando para colaboradores del ex Presidente. Una fórmula ganadora que requeriría liderazgo, habilidad y compromiso, algo que Guillier no ha demostrado claramente.

Hacia la izquierda, Beatriz Sánchez goza también de un 21% de intenciones de voto luego de una exitosa primaria en la cual el naciente Frente Amplio fue la única oferta de izquierda en las pantallas de televisión. Sin embargo, se hace imperativo para segunda vuelta preparar un escenario de negociaciones con Guillier, sea con Sánchez como segunda mayoría en busca de los votos de Guillier; o al revés, buscando apoyar al candidato independiente y, a cambio, influenciar el programa de gobierno. Cuan preparados estén en el FA para abdicar parte del programa por apoyo electoral es algo a especular en vista de las frecuentes críticas a la NM y el perfil mesiánico de la joven coalición política.

Es difícil recordar un escenario donde las coaliciones estuviesen tan desunidas y atomizadas. Al menos en la derecha el poder une, a pesar de haber concluido una primaria que más bien fue una instancia de ataques personales. Mientras el descarriado es J.A. Kast corre por fuera representando a lo más extremo de la derecha. Amplitud ya no existe, el liberal de derecha fue nuevamente absorbido a la órbita UDI-RN. Entre quienes dudasen del liderazgo de Piñera la decisión hoy es poder, o nada.

Mientras a la izquierda el papelón de no haber acudido a primarias pesa fuertemente en el éxito de los candidatos de la NM, oportunidad perdida de discutir ideas, influenciar al público y, más importantemente, atacar a sus rivales a la derecha. Carolina Goic (DC) intenta, como sea, de llevar a Guillier a algún debate, con el fin de crecer en apoyo, ante un magro 2% de preferencias. La presidenta de partido busca también influir en las negociaciones de lista parlamentaria del resto de la NM, tarea difícil al haberse virtualmente auto-marginado de la campaña de la coalición al decidir competir contra la NM. Recientes votos de la DC contra el gobierno, en la discusión de la despenalización del aborto en la Cámara de Diputados, no auguran mayor apoyo popular para ella o su partido.

Si lo anterior pinta un escenario incierto al interior de las coaliciones, particularmente a la izquierda, las actuales condiciones económicas van a complejizar aún más la definición de lo posible y el contenido de los programas de gobierno.

Las limitaciones del bajo crecimiento

La reciente baja de S&P en la nota crediticia chilena de AA- a A+ refleja la lenta recuperación económica y precios en commodities que no volverán. A esto se suma una disminución en los ingresos fiscales y la ampliación del déficit fiscal que en 2017 alcanzaría cerca de 3%. Ayuda a entender lo anterior la formulación de la regla fiscal, que se calcula considerando el precio de mediano plazo del cobre y la actividad económica o PIB tendencial. Naturalmente, la depresión prolongada del precio del metal y la actividad económica anémica han contribuido a importantes desviaciones de la regla, ergo el déficit.

Adicionalmente, S&P indica que “bajo precio del cobre, menor confianza de empresas nacionales (nótese, nacionales) ha limitado el consumo privado y desincentivado la inversión, de este modo disminuyendo las perspectivas de crecimiento”. A lo anterior se agregan fuertes presiones en el gasto para diversas políticas públicas, por ejemplo, la inversión hospitalaria, el compromiso de la gratuidad, entre otras.

Debido al consenso económico respecto a la regla fiscal (reafirmada por la Ley de Responsabilidad Fiscal) es muy probable que, de acuerdo al mismo cálculo del Ministerio de Hacienda, el proceso de reducir el déficit en un 0.25% anual hacia el 2020 implique importantes limitaciones al gasto en el próximo gobierno. Es un hecho que, de seguir aquel plan, en 2018 no será posible hacer adiciones al gasto, este sólo podrá ser redistribuido. Del mismo modo, una estimación que considera el PIB tendencial de 2.8% y cobre a US$2.57, deja la expansión del gasto público en sólo un 2% en promedio entre 2018 y 2021. (Pulso, 2017)

Economistas estiman que la actual posición fiscal data predominantemente desde el 2009, cuando reaccionando a la crisis financiera global, el gasto público se expandió a cerca del 24% del PIB para hacer frente a la variación de -1% del PIB. (DIPRES, 2017 . Luego, la administración Piñera fue beneficiaria de la recuperación, donde el crecimiento sobrepasó al gasto y probablemente se pudo hacer más para remediar el balance fiscal. Al retorno de Bachelet, la situación no era la mejor, y ahora será peor para el próximo gobierno. (El Mostrador, 2017)

En las actuales condiciones económicas, llama la atención un exuberante mercado accionario, que ha llegado a romper la barrera de los 5.000 puntos, por primera vez en más de seis años. También ha afectado el boom los buenos datos de China, que se expandió un 6.9% en el segundo trimestre, impulsando acciones de empresas exportadoras de commodities, como acero. Pero, sobre todo, el optimismo recae en las expectativas del mercado ante una probable victoria de Sebastián Piñera en las elecciones de noviembre. Tal boom contrasta con bajas inversiones en la economía real y el clima de “desconfianza” empresarial durante la administración de Bachelet.

Con todo, la rebaja en la nota de S&P simplemente refleja tendencias bien conocidas en la economía local. Tampoco es una desviación del estándar de oro. En el banco de inversiones Credit Suisse, estiman que la rebaja en la nota “no tendrá impacto material en el mercado, es un evento que ya estaba descontado, mientras la calificación sigue siendo alta y la perspectiva estable” (DF, 2017. Chile sigue siendo un país atractivo en términos de inversiones, en el mercado financiero y en industrias, los fundamentos son sólidos y existe amplia credibilidad monetaria y fiscal.

Según el BBVA, en el horizonte se percibe la necesidad de una nueva reforma tributaria que incremente el IVA a 20%. Bajar impuestos o volver al sistema 100% integrado reduciría los ingresos fiscales, según los expertos. Del mismo modo, una inflación entre el 2.3% a 2.6% a fines del 2017, debería obligar una reducción de tasas para ayudar en la recuperación económica. (El Mostrador, 2017)

El gasto y cómo administrar los ingresos fiscales serán pieza fundamental de la campaña presidencial. Asimismo, cómo alejarse de la dependencia excesiva en recursos extractivos, de cuyos precios prácticamente depende el largo plazo de la economía. Hace un tiempo escribimos sobre nuevas condiciones sobre mercados emergentes, incluyendo Chile, donde la adaptación a un nuevo normal es un imperativo. Parte de este nuevo normal es que el crecimiento de China al 10% no volverá, así como tampoco los altos precios de commodities. (Ballotage, 2016)

El pedregoso camino a La Moneda

Con todo, la campaña pondrá a prueba las circunstancias económicas desmejoradas y las presiones para reformas, como así también del deseo de incrementar el gasto o reducir impuestos que pudiesen tener las candidaturas. Una reducción de impuestos se contrastaría al actual déficit que hay que cubrir, mientras más gastos tendrían un efecto similar en desmejorar la situación fiscal.

En la izquierda el desafío será generar compromisos que no generen gastos importantes, al menos en los próximos dos años, mientras la apuesta deberá ser propuestas progresistas que incrementen el crecimiento y hagan posible llevar una agenda de mediano plazo que debería considerar concreción en otro periodo de gobierno. En la arena de los cambios se deberá comprender que en la “regulación” está el meollo político, en la medida que cambios profundos se verán obstaculizados por el realismo económico y un legislativo dividido.

Por la otra vereda, el perfil acomodaticio de la política fiscal será más fácil de implementar en el próximo gobierno. Sin embargo, el desafío estará en eventuales modificaciones a políticas de Bachelet, mediante simplificación, como en la reforma tributaria, o fortaleciendo la participación del sector privado, en salud y educación principalmente. Propuestas progresistas en temas de género y LGTB, como el matrimonio homosexual, verán bloqueos importantes desde el legislativo y el ejecutivo. 

Nota al pie

[1] Lo que debiese importar de la encuesta, que sale cada una semana, y cuyos vaivenes no tienen mucho valor, es que Piñera dobla a Guillier y Sánchez. Por tanto, un escenario de segunda vuelta es seguro.

Foto: créditos a Pedro Cerda (https://www.flickr.com/photos/peter_f64/



Comentarios

comments powered by Disqus
Newsletter
Redes Sociales
Sitios Amigos