Jueves 22 de Junio de 2017

Venezuela, colapso y el fantasma del capitalismo rentista

Por: Erika Gottlieb - 13-11-2016

Según la encuesta nacional realizada por Datanalisis [1] en mayo del 2016 en Venezuela, el 93,6% de las personas encuestadas le dieron una evaluación negativa a la situación de abastecimiento de alimentos en los lugares donde realizan sus compras habituales. De aquellas, un 64,4 % de las personas encuestadas creen que la situación del abastecimiento de alimentos es Muy Mala, 21,1% cree que es Mala y 8,1% creen que es Regular Hacia Mala. El resto: 6,4% cree que no hay problemas con el abastecimiento de alimentos en Venezuela.

Esto confirma que la gran mayoría de los hogares en Venezuela tiene problemas serios de abastecimiento de alimentos. En un país que hace algunas décadas era la “promesa” petrolera de Sudamérica y por ende gozaba de una bonanza económica impresionante.

Para entender qué es lo que está sucediendo en Venezuela y por qué, es importante recordar y enumerar el sinfín de imprudentes políticas socio/económicas a lo largo de los últimos años.

Venezuela se define como una economía de capitalismo rentista (Baptista, 2010).  La economía del país se sostiene a partir de una captación cuantiosa y permanente de una renta de la tierra en el mercado internacional desde los años 1920s – incluyendo, naturalmente, yacimientos petroleros. Así, el capitalismo rentista es un modelo de desarrollo característico de una economía de mercado, donde los propietarios de los medios de producción reciben “beneficios”, los propietarios de los medios de producción no producidos [2] reciben ¨renta¨ y los asalariados perciben ¨salarios¨. En este modelo, es importante entender que al valor agregado nacional se le debe agregar la renta internacional de la tierra que es un recurso adicional, cuantioso y permanente que tiene importancia directa con el producto total de la economía venezolana. Esto quiere decir que la renta sobre la tierra provee a la economía nacional venezolana recursos adicionales y extraordinarios altamente dependientes de los precios internacionales. Recursos que permiten niveles de consumo e inversión crecientes sin que la sociedad y la economía interna hayan dado incrementos en la productividad y ahorro significativos.

Desde 1920 hasta 1980 Venezuela vio los frutos del capitalismo rentista en el cual estaba sumergido su economía. En este periodo fue el país con el crecimiento económico más rápido en América Latina, en la medida en que renta de la tierra petrolera fomentó la expansión del consumo y de la inversión interna en bienes de capital.

Ya en una segunda etapa, desde finales de los años 1970s y hasta el 2012 aproximadamente, se dieron muchas reformas a la estructura de la economía venezolana debido a las malas secuelas que había dejado el capitalismo rentista. Reformas que en muchos casos no fueron las acertadas para contrarrestar los efectos negativos que venían acumulándose hace ya varias décadas.

Antes de que Venezuela transitase al Socialismo del Siglo XXI, estos ingresos excedentarios causados por la renta petrolera tuvieron efectos significativos y distorsionadores sobre la economía del país. A nivel laboral y de gasto público, más ciudadanos fueron empleados por el estado, generando un exceso de empleo público. Durante el periodo 1948-2008 el nivel de empleo público fue el doble de lo que era necesario para brindar servicios públicos a la sociedad venezolana según su nivel de desarrollo económico (Baptista, 2010).

Como Venezuela tenía “asegurada” la renta internacional sobre la tierra, tomó la decisión de ser blanda con la política tributaria. La renta sobre la tierra destinada al petróleo permitía financiar gran parte de las actividades del estado, esto a su vez permitía que el Estado tuviese poco entusiasmo a incrementar los tributos. Cuando, en una economía, existe baja presión tributaria, los ciudadanos usualmente tienen mayor poder adquisitivo, el consumo interno aumenta y también la inversión o el ahorro, consecuencias directas que se reflejan en la oferta monetaria y en los niveles de inflación de la economía.

Con una distorsión tan grande como la renta internacional sobre la tierra, en Venezuela la relación entre el crecimiento de la productividad media del trabajo y los salarios reales era realmente baja, esto quiere decir que los salarios reales crecieron a pesar que la productividad interna en el país no creció a la misma tasa ni a la misma velocidad.

Gracias a la renta petrolera Venezuela pudo a lo largo de los años acumular capital y dirigir recursos hacia los ciudadanos de manera que ellos pudiesen invertir en bienes de capital, con la idea de que desarrollasen internamente la producción de bienes materiales y de servicios. Esta premisa parece muy acertada y cabal, pero ya en la segunda mitad de los años 1970s Venezuela alcanzaba su nivel máximo de capital por trabajador, el mercado interno era incapaz de absorber el potencial productivo causado por la acumulación sobredimensionada de capital. Momento en el cual se empezó a evidenciar una crisis en este modelo de acumulación de capital.

Al estar Venezuela en una posición internacional de captador de renta petrolera y acumulador de capital, se dio una tendencia natural a la apreciación del tipo de cambio. Así, la captación de la renta significaba mayor oferta de divisas internacionales. Cuando no existen políticas monetarias necesarias para contrarrestar los efectos de la apreciación del tipo de cambio las consecuencias pueden ser perversas, como fue en el caso de Venezuela.

En el país, al tener un tipo de cambio apreciado, se abarataron las importaciones, lo que ocasiono un efecto contraproducente a la economía y productividad interna puesto que muchos de los bienes y servicios importados eran más baratos que los nacionales. Al mismo tiempo, esta apreciación del tipo de cambio fue en detrimento de la exportación de bienes y servicios no petroleros producidos por la economía interna, pues los exportadores recibían menos cantidades de moneda nacional por la divisa captada al vender sus productos fuera del país.

Todas estas condiciones ya estaban dadas desde mucho antes del plan socialista del siglo XXI. Venezuela estaba siguiendo malos pasos por improvisar con la renta petrolera y no asumir las consecuencias de un mal manejo de la acumulación de capital internacional.

La economía socialista

Entre algunas de las decisiones del socialismo venezolano estuvo controlar el aparato productivo interno del país, pues los privados no habían podido invertir y producir adecuadamente según los niveles de acumulación de capital. De esta manera el Estado empezó a obtener el control de todas las actividades con valor estratégico para el desarrollo del país. El aparato público y el estado se agrandaron aún más, si antes ya se tenía un Estado grande e innecesario, después del 2006 -2007 cuando se empezó con esta transformación todos eran funcionarios públicos.

Se empezó también a promover las exportaciones, para contrarrestar el efecto del tipo de cambio apreciado, controlando precios, el tipo de cambio y tasas de interés, de igual manera se empezó a tomar medidas proteccionistas con los aranceles de importación y a fomentar relaciones bilaterales con países que se consideraron ¨aliados¨ en esta nueva forma de socialismo de estado.

Lo que se buscaba con todas estas reformas era convertir en “Socialista” a un país “Capital Rentista”, lo cual suena muy contradictorio y contraproducente.

En 1999 en Venezuela tomo posesión un nuevo gobierno populista criticando fuertemente las políticas económicas y sociales de gobiernos anteriores. La situación económica en 1999 era, de hecho, bastante delicada:

  • Reducido PIB per Cápita
  • Déficit Fiscal
  • Inflación
  • Perdida de reserva monetarias internacionales
  • Bajos precios del petróleo
  • Alta tasa de desempleo
  • Altos niveles de pobreza

Recién a finales del 2001 se plantearon una serie de medidas económicas y sociales revolucionarias que afectarían sobre todo a los privados, generando represión económica e incertidumbre. A partir del año 2003 se inicia una política proteccionista con fuertes controles sobre los precios, sobre el tipo de cambio, las tasas de interés, el comercio exterior. Se empezaron también los programas sociales denominados ¨misiones´ con el objetivo de sacar de la pobreza a los más vulnerables del país. Paralela y coincidentemente, los precios internacionales del petróleo mejoraron sustancialmente a partir del 2003, aspecto que duraría hasta el 2008-2009.

En el 2005, Hugo Chávez, elaboró los fundamentos del plan de Socialismo del siglo XXI. Para luego, en el 2007, lanzar las directrices políticas para construir dicho plan.  A partir de ese año se ampliaron las políticas económicas socialistas:

  • Expropiación y nacionalización de empresas diversas
  • Aumento del Rol del estado como productor, distribuidor, comercializador e importador de varios bienes y servicios
  • Aumento de los subsidios gubernamentales
  • Aumento de las ¨misiones¨ o programas sociales
  • Se regularon las importaciones y rompieron relaciones de comercio exterior con países no afines a las políticas socialistas de Venezuela.

En el periodo de 2003 a 2008, si bien la economía venezolana logro crecer a tasas elevadas, el problema de la inflación elevada seguía siendo uno grande, en el año 2008 la misma había alcanzado 31.9%. El Estado y sus políticas no pudieron evitar la fuga de capitales debido a la gran desconfianza que tenía el sector privado. Debido a que los precios internacionales del petróleo crecieron en este mismo periodo, el gasto y la inversión pública se incrementaron cuantiosamente.

Ya en el 2009, cuando los precios internacionales del petróleo colapsaron todas las políticas económicas de redistribución de la riqueza y gasto público se vieron comprometidas, lo que obligó al país a aumentar su deuda externa. Las ¨ misiones¨ una vez recibidas por el pueblo es difícil, si no imposible, quietarlas, el Estado se vio obligado a mantener su plan de ayuda social a expensas de aumentar la deuda externa.

La maldición de los excedentes petroleros

Todo fue sucediendo desde el año 1920 como en cámara lenta. La crisis de Venezuela se fue acentuando y agrandando debido a mala administración económica de los ingresos excedentarios por concepto de la renta petrolera. Cuando un país depende tanto de una externalidad positiva que es fluctuante es fácil cometer errores. Venezuela está envuelta en un problema que tiene soluciones pero que el gobierno actual no está dispuesto a implementar. Entre otras:

  • Tipo de cambio unificado y flotante
  • Incremento del precio nacional de la energía (Quitar los subsidios)
  • Precios flotantes de varios bienes y servicios
  • Política de gasto fiscal restrictiva
  • Reformas al Sistema Financiero y Bancario
  • Freno a la corrupción y vuelta a las leyes

Venezuela necesita un plan de rescate sobre todo por sus compromisos como deudor que aumentaron en la última década a consecuencia de querer mantener los altos niveles de gasto público y políticas sociales ¨Misiones¨. Actualmente Venezuela sostiene su gasto publico gracias a la relación con China.

Beijing ha prestado cerca de US$60 billones a Venezuela en los últimos 10 años. Préstamos en su mayoría están respaldados por el petróleo, es decir, Venezuela paga su deuda enviando petróleo a China. Hasta mayo del 2016 se estima que de US$30 billones que Venezuela todavía le debe a China, se han podido pagar US$7 billones con exportaciones de petróleo. Si bien parece ser que esta relación, de préstamos a cambio de petróleo, es una buena solución para sostener a Venezuela por el momento, es también una política contraproducente pues por pagar su deuda Venezuela deja de vender petróleo a precios internacionales a otros países (lo que perjudica al país en un escenario de alza en los precios internacionales del petróleo). En otras palabras, Venezuela ha perdido mercado considerablemente por saldar la deuda con China.

Beijing, en consecuencia, tiene mucho poder actualmente para decidir respecto al futuro de Venezuela, pues el petróleo de Venezuela representa solamente el 4% del total de petróleo que importa en país (Su principal proveedor es Arabia Saudita con 17%, Angola 13%, y Rusia 11%) (US Energy Information Administration).

China puede ciertamente prescindir del Petróleo Venezolano, pero es incierta su voluntad a condonar o restructurar la deuda.

El manejo de los excedentes petroleros ha sido una variable constantemente crítica en la historia económica venezolana. Sin embargo, luego del incremento del gasto y colapso de los precios del petróleo hoy la economía parece hipotecada al casi único socio comercial, China. Esto mientras el objetivo chavista de impulsar la producción e inversión, de la mano del Estado, para terminar con el capitalismo rentista parece esfumarse dramáticamente.

El país hoy está a la deriva, con una economía reducida a una de subsistencia.

Nota al pie

  • [1] La encuesta Omnibus realizada por Datanalisis recopilo información de 1.000 hogares de Venezuela y tiene un error máximo estadístico de +/- 3%.
  • [2] Esto es, básicamente, recursos naturales como petróleo.

Referencias

  • Gutierrez, Alejandro. Venezuela: renta petrolera, socialismo del siglo XXI y comercio exterior agroalimentario. Septiembre 2016
  • Kahn, Robert y Tananbaum Steven A. Venezuelas descent into crisis. Center for Geoeconomic Studies. May 2016
  • Medina Baez, Leonela C. Loans Impact on International Relations: Venezuela as Lender and Borrower, University of New York. March 2016
  • Puente, Jose Manuel y Rodriguez, Jesus. Venezuela en crisis: La economía en 2014 y 2015. Septiembre 2015.


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